Mantegna reencontrado
Nigra Sum sed Formosa
2020

Proyecto de iluminación:  Marco Miglioli ArchiLight Studio.   

Cliente:  Fontación Artistica Museo Poldi Pezzoli.     Proyecto expositivo:  Luca Rolla e Alberto Bertini.     
Curaduría: Andrea Di Lorenzo.  Restauración: Opificio delle Pietre Dure de Florencia.      
Comité científico:  Marco Ciatti, Andrea Di Lorenzo, Cecilia Frosinini y Annalisa Zanni.
Diseño gráfico:  Salvatore Gregoretti.     Fotografías: Andrea Ceriani.

MUSEO POLDI PEZZOLI | MILÁN | ITALIA

Nigra sum sed formosa,
filiae Hierusalem,
sicut tabernacula Cedar,
sicut pelle Salomonis

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La «Virgen con el Niño» de Andrea Mantegna tal como aparece después de la restauración bajo la nueva iluminación

María, que acerca su rostro al del Niño profundamente entregado al sueño, muestra una mirada triste, casi como si presintiera el futuro abandono de su hijo en los brazos de la muerte. Las fajas blancas y suaves que envuelven al infante podrían aludir a su sudario fúnebre.

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Giovanni Bellini, la Piedad, Pinacoteca de Brera

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Giovanni Bellini, Piedad Donà delle Rose, Gallerie dell’Accademia

Muchos pintores y escultores han representado el momento trágico en el que María sostiene de nuevo el cuerpo de su hijo, ya sea teniéndolo en su regazo como si todavía fuera un niño, o acercando su rostro al de él. Como ejemplos, pueden verse las dos «Piedad» de Giovanni Bellini.

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La Virgen con el Niño antes de los trabajos de restauración

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La Virgen con el Niño después de los trabajos de restauración

La «Virgen con el Niño» de Andrea Mantegna, expuesta desde hace tiempo en la sede del Museo Poldi Pezzoli, ha sido objeto de una restauración minuciosa que ha sacado a la luz los rasgos y los colores originales de la pintura, ocultos bajo una pesada y desafortunada restauración de mediados del siglo XIX realizada por Giuseppe Molteni.

El uso de la «tempera magra» para pintar la obra revela el carácter devocional privado para el cual estaba destinada. Aquí la Virgen no aparece como “Regina”, sino como una madre que abraza al niño en un entorno íntimo y cotidiano.

La restauración ha sacado a la luz una inscripción en oro «nigra sum sed formosa», que subraya el aspecto humilde y casi pauperístico de la Virgen. La intervención también ha hecho reaparecer la luz natural empleada por Mantegna, que envuelve suavemente a la pareja. Nos parece que esta nueva luz y estos nuevos colores hacen emerger el significado profundo del cuadro. La tez del Niño, pálida y blanquecina, podría prefigurar la futura Pasión, mientras que la piel sana y oscura (nigra) de la madre sugiere su presencia viva, destinada a proteger y animar al Hijo.

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El cuadro, colocado sobre un caballete de madera, cerraba el recorrido de la exposición

La luz que elegimos para iluminar el cuadro y la muestra buscaba precisamente destacar esta interpretación de la obra. La luz era suave y tenue, pensada para evocar el interior de una vivienda en penumbra, iluminada por el sol del final de la tarde. Solo el cuadro estaba más iluminado, como si lo alcanzara un rayo de sol que entraba por una ventana.
Se quiso crear la atmósfera de un espacio recogido, íntimo y sagrado, que uno casi teme perturbar.

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Una parte del recorrido expositivo con las descripciones de la obra y de su restauración

La luz de las luminarias, colocadas muy por encima del recorrido de la exposición y con haces estrechos, no deslumbraba sino que marcaba el camino. Los visitantes, acompañados no solo por la luz sino también por las notas del «Nigra sum» de Pablo Casals como musica de fondo, entraban en silencio y, tras un recorrido de preparación hecho de vídeos y descripciones de la obra y de su restauración, llegaban ante la pintura y se detenían con respeto ante una imagen que es a la vez una obra de arte y un icono devocional.

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